
Yo había aborrecido la fantasía épica. Ya no me gustaba. Leí bastante de pequeño y acabé por hartarme de magos malos, salvaciones del mundo por los pelos, dragones, y deus ex machina ("lo hizo un mago"). Sin embargo, Canción de Hielo y Fuego se ha cargado de raíz todos esos tópicos (bueno, casi todos).
Hablemos primero un poquito de Juego de Tronos, la primera parte. George R. R. Martin ( el escritor) nos presenta un mundo en el que la magia se ha extinguido hace siglos. Los dragones han desaparecido, los gigantes, las hadas, todo, y los humanos viven en un sistema feudal típico de la Edad Media. En este mundo están los Siete Reinos, dominados por un rey, Robert Baratheon, que se rebeló contra la Casa Targaryen, que unificó a los Siete Reinos antes separados. Sin embargo, todo cambia cuando el rey muere, y comienza una guerra civil en todo el continente, ya que rápidamente se declaran como Rey varios nobles de casas mayores.
(LOS QUE NO HAYAN LEÍDO JUEGO DE TRONOS QUE NO SIGAN LEYENDO)
En choque de reyes continua esta guerra civil, marcada por los malos presagios que anuncia un cometa que ha aparecido en el cielo. Stannis Baratheon y su hermano Renly se declaran herederos legítimos del rey Robert, por encima de su hijo Joffrey, ya que alegan que este es producto del incesto entre Cersei y su hermano Jaime. Mientras, Robb Stark se ha declarado Rey en el Norte, y los Lannister luchan por mantener a Joffrey en el trono. Y mientras, Daenerys prosigue su viaje por las tierras más allá del Mar Angosto en busca de un lugar donde seguir desarrollando su Khalasar, mientras cría a sus dragones. Y mientras, su pueblo (y el de los Siete Reinos) sufre, acosado por el duro clima del desierto rojo, al que les ha guiado el cometa.
Como ya sabemos, este es sólo un resumen telegráfico del argumento. Todos los personajes siguen sus líneas argumentales anteriores, algunos con mayor interés y presencia que otros. Todas las intrigas, giros argumentales, y sorpresas no se podrían resumir en una reseña como esta, pero puedo decir que, como en Juego de Tronos, está todo muy bien hilado y contado, a pesar de ser tan complejo. El final está obviamente abierto a su continuación, Tormenta de Espadas, que aún no tengo, ni tengo planeado leer en un par de meses.
El lenguaje del libro cumple. Las descripciones son pródigas, pero cuando hace falta. No hay descripciones larguísimas de un claro en un bosque, como habría en Tolkien (a mí me gustan, ojo), pero, en medio de una batalla, un golpe de maza está muy bien descrito y narrado. El ritmo, aunque es bastante rápido en general, decae en algunos personajes, que han tenido más participación de la necesaria (esos capítulos interminables de Arya...).
En fin, yo me he quedado con ganas de más. Cuando caiga tormenta de espadas, haré una reseña, como es costumbre. Personalmente me ha encantado. Eso sí, que nadie busque dobles sentidos, ni disertaciones filosóficas. Es un libro de fantasía, con un argumento muy bueno, y nada más. Muy entretenido, por cierto.
Lenguaje: 7/10
Argumento: 8/10
Originalidad: 8/10
Valoración final: 7'6/10



